Cuando ingerimos alimento, el flujo sanguíneo se redistribuye y gran parte de la sangre disponible pasa a la zona abdominal junto al intestino para estar preparada para recibir los nutrientes procedentes de los alimentos.


Las nuevas investigaciones añaden otro factor más, y es que el incremento de la glucosa después de comer alimentos ricos en carbohidratos parece disminuir la producción de una sustancia denominada orexina.

Esta proteína es una de las responsables de que las neuronas se mantengan activas, y por lo tanto después de una ingesta rica en carbohidratos aparece el cansancio, la somnolencia y esas ganas de dormir la siesta.

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