Nuevos estudios de los servicios de sanidad Orlando Health señalan que es necesario trabajar en el interior antes de poder cambiar el exterior. Según Robinson, son los pequeños avances los que más ayudan a llegar a la meta. En el caso de la pérdida de peso, “si te has propuesto adelgazar, tienes que estar decidido a conocerte mejor a ti mismo”.

“Nos resulta difícil etiquetar nuestras emociones y darnos cuenta de que es una emoción la que nos está llevando a pensar algo o a seguir una conducta determinada. No queremos atar cabos y darnos cuenta de la realidad porque sabemos que no nos va a gustar”, afirmaba Robinson. Mucha gente infravalora la salud mental cuando se trata de perder peso porque, como se le da prioridad a la salud física —ya que uno va al médico por haberse roto un brazo o por haber cogido un virus—, el bienestar emocional es mucho más abstracto: ¿cómo se sabe si uno está lo suficientemente triste como para ir al psicólogo?

Aunque queda mucho por investigar sobre la relación entre la salud mental y la pérdida de peso, Robinson afirma que hay cosas que pueden probar a hacer las personas que están intentando perder peso para que el cerebro sea un aliado más a la hora de adelgazar. Si llevas un horario de comidas, por ejemplo, también podrías fijarte en tu estado de ánimo y en las conductas poco saludables. Antes de ir a picar algo, pregúntate a ti mismo si vas a comer porque tienes hambre o si vas a hacerlo por alguna otra razón. Si te identificas con la segunda opción, deberías considerar reflexionar sobre las razones que te llevan a comer. Para algunas personas, la terapia psicológica es la clave para comprender los aspectos emocionales que se ocultan tras la conducta en torno a la comida.

Esteban Valente: Nutricionista y Personal Trainer.

www.nutriplanet.es

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos necesarios están marcados *

× 4 = 8