Más de una vez seguro que después de un domingo de salir a correr o incluso de una carrera con los amigos ha caído una cervecita para calmar la sed y pasar un buen momento entre amigos y compañeros. Un estudio realizado por la Universidad de Granada nos quita la sensación de culpa.


El estudio demuestra que la cerveza ingerida después del ejercicio, en dosis moderadas por personas adultas habituadas a su consumo, incluso en situaciones de alta temperatura y alta transpiración es una buena alternativa para la rehidratación y no se observaron efectos deletéreos tras su consumo. El contenido en carbohidratos (maltodextrinas), sales minerales y vitaminas favorecen la rehidratación y la reposición de las reservas de glucógeno, además su buen sabor y temperatura favorece su ingesta. El grado alcohólico no parece ofrecer efectos secundarios debido a su baja graduación pero por supuesto, ¡siempre está la versión sin alcohol!

¡Así que una cerveza después de un trabajo bien hecho ya no debe ser motivo de arrepentimiento!

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